Boletin 11
Ahorro en la Banca de Desarrollo en América Latina
Introducción
En los últimos años las microfinanzas en ámbitos rurales de América Latina han mostrado importantes avances -mayores en países como Brasil, Perú y Colombia, y menores en otros como Argentina-, gracias a la implementación de nuevas tecnologías, a la mayor competencia en áreas urbanas y a políticas favorables en varios países. Este desarrollo, insuficiente aún para atender las necesidades de servicios financieros de los pobladores rurales, ha estado además sesgado hacia la provisión de créditos, dejando de lado la promoción del ahorro y de otros servicios financieros.

Para los pobladores de ámbitos rurales, en particular para aquellos de bajos recursos y/o dedicados a actividades agropecuarias, el ahorro puede constituir un producto atractivo y útil. El uso de una cuenta de ahorros puede traer nuevas oportunidades para manejar mejor la liquidez (altamente estacional en el agro por ejemplo) y con ello mejorar el consumo de las familias rurales, puede implicar un aumento en su portafolio de garantías, es decir este activo podría servir luego como colateral para la obtención de préstamos que finalmente les permitan incrementar sus ingresos y bienestar en el futuro, entre otras muchos usos. Por su parte, para las instituciones financieras, diseñar programas de ahorro resulta beneficioso en la medida que dichos ahorros pueden constituir una importante fuente de fondeo para el resto de las actividades financieras que realizan.
De los bancos de desarrollo latinoamericanos -que brindan financiamiento al agro- cerca de la mitad (15 bancos) capta depósitos. Estos 15 bancos de desarrollo se encuentran en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana, Ecuador y Guatemala. La mayor parte tiene orientación multisectorial (60%), casi la totalidad (87%) son de propiedad pública, y muchos (73%) operan bajo la modalidad de primer piso, es decir realizan intermediación financiera directamente con el público (Ver Cuadro 1). Es interesante rescatar que las instituciones financieras de desarrollo que colocan fondos en el sector agropecuario son de variado formato y naturaleza, son en su mayoría rentables y multisectoriales, y ya no se parecen en aspecto alguno a los bancos agropecuarios de los años setenta. (Trivelli y Venero, 2007).
Es importante resaltar que algunas entidades financieras de desarrollo (36%) no captan depósitos debido a que las leyes por las cuales fueron creados no lo permiten, como es el caso de Agrobanco (Perú) o del Instituto de Desarrollo Agropecuario - INDAP (Chile).
Cuadro 1
Bancos de Desarrollo de América Latina. Distribución por diversas categorías

Hay también casos interesantes y particulares. Por ejemplo, el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (BANSEFI) de México es un banco exclusivamente captador de depósitos (no coloca recursos en el agro por ello no suele ser considerado dentro de la Banca de Desarrollo que atiende al Agro, a pesar de tener alguna presencia en el medio rural a través de actividades pasivas). El BANSEFI tiene todavía poca cobertura en el ámbito rural mexicano, sólo 13 de sus captaciones, y un número limitado de personas de dicho ámbito poseen cuentas de ahorro. Otro caso que podría ser interesante es el del Banco de la Nación en Perú, que si bien coloca fondos en el agro a través de su programa de fondeo de entidades microfinancieras, tiene la mayor red de agencias bancarias en zonas rurales y con ello es en mucho del medio rural la única opción de tener una cuenta de ahorros.
La Banca de Desarrollo y las captaciones
Para el presente análisis se ha dividido a los bancos de desarrollo en dos grupos según el tipo de orientación: bancos agrícolas y bancos multisectoriales. Los depósitos en bancos de desarrollo agrícolas captan menos de 500 millones de dólares (con la excepción del Banagrario de Colombia) (Ver Gráfico 1). Esto puede deberse al crecimiento de las cuentas de ahorro en Colombia, siendo el producto financiero con mayor grado de penetración (53,22% de la población mayor de 18 años posee al menos una cuenta de ahorros), y a que el Banagrario posee la más extensa red de oficinas propias a nivel de Colombia (se ubica en 701 municipios). En general, estos bancos de cobertura nacional, suelen manejar los pagos a los servidores públicos y con ello un potencial manejo de cuentas de pago y de ahorros en grandes volúmenes.
Gráfico 1
Depósitos de los Bancos de Desarrollo Agrícolas (Millones de dólares)

Los bancos multisectoriales, según volumen de captaciones, se dividen en dos grupos marcados: los grandes, que captan más de 14 mil millones de dólares, que incluye a los grandes bancos de Brasil (BNDES y Banco do Brasil), el Banco de la Nación Argentina y el Banco Estado de Chile; y los que captan menos de 7 mil millones de dólares, donde se encuentran bancos más pequeños y de países centroamericanos (Ver Gráfico 2). Se debe mencionar también que el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES) de Brasil capta 3 031 679 millones de dólares por depósitos, lo cual constituye el 97,92% de los depósitos en los bancos de desarrollo multisectoriales y el 97,92% de los depósitos de todos los bancos de desarrollo considerados en este estudio.
Gráfico 2
Depósitos de los Bancos de Desarrollo Multisectoriales (Millones de dólares)

La banca de desarrollo multisectorial posee captaciones mayores que la banca dirigida al agro (con o sin la inclusión del BNDES), lo cual puede llevarnos a pensar que los depositantes no se sienten tan cómodos o confiados de dejar sus ahorros en bancos especializados en el agro o que los ahorros de los hogares dependientes de las actividades agropecuarias (o rurales, en general) son de magnitud menor que las de los otros sectores. No obstante, como se verá más adelante, un componente importante para explicar los pocos ahorros captados en el ámbito rural, además de las limitaciones en la oferta de estos servicios, tiene que ver con al menos tres factores: el desconocimiento de los pobladores del sistema financiero y de los productos que este ofrece, la desconfianza en las entidades financieras de desarrollo, las públicas sobre todo (desconfianza que no es relevante para solicitar un crédito, pero si para dejar ahorros), y las condiciones del entorno (bajas tasas de interés o tasas negativas de interés, cobros de comisiones por mantenimiento, inflación, etc.).
Existe una creencia generalizada de que las entidades de desarrollo son totalmente, o en gran parte, fondeadas con recursos públicos (y subsidiadas por los gobiernos nacionales), no obstante, la mayoría de bancos con captaciones analizados aquí, fondea más del 50% de sus pasivos y patrimonio con depósitos. Además, según ALIDE, en 2006, los depósitos totales servían para fondear al rededor del 38% de los pasivos y patrimonio totales (de los 108 bancos de desarrollo existentes entonces a nivel de Latinoamérica). El mecanismo de transferencia de fondos de los gobiernos hacia los bancos de desarrollo solía ser el de los redescuentos de los Bancos Centrales, el mismo que actualmente es casi inexistente, pues en muchos países, las leyes prohíben que el Banco Central transfiera fondos a empresas estatales.
Así pues, en el cuadro siguiente se muestra que, si bien las captaciones de los bancos de desarrollo dirigidos al agro son pequeñas, sirven para fondear la cartera de créditos del banco en una importante proporción como es el caso del BAGRÍCOLA de República Dominicana (92%) y del BNF de Ecuador (60%); y cubren más del total de créditos en los casos de BANAGRARIO de Colombia (147%), Banco Agrícola de Cártago de Costa Rica (152,19%) y el BNF de Paraguay (316%).
Gráfico 3
Bancos de desarrollo orientados al sector Agrícola. Captaciones como
porcentaje de colocaciones

Asimismo, los recursos captados por los bancos de desarrollo agrícolas constituyen más del 50% de los pasivos y patrimonio totales en el BANAGRARIO, el Banco de Cártago y el BNF de Paraguay. Son también importantes en la estructura del BAGRÍCOLA y del BNF de Ecuador, aunque en menor medida. (Ver Gráfico 4)
Gráfico 4
Bancos de desarrollo orientados al sector Agrícola. Captaciones como porcentaje de pasivos y patrimonio 
Al referirnos a la banca de desarrollo multisectorial, se observa que 6 de los 9 bancos considerados cubren con captaciones más del total de su cartera de créditos; y en 2 de ellos (Banco de la Nación Argentina y Banco Estado de Chile) los depósitos logran cubrir alrededor del 30% de los créditos totales; solamente en el BAPRO de Argentina, los depósitos son mínimos con respecto a las colocaciones (2,26%). (Ver Gráfico 5)
Gráfico 5
Bancos de desarrollo multisectoriales. Captaciones como porcentaje de colocaciones

Por su parte, los depósitos como proporción del pasivo y patrimonio totales, en la banca de desarrollo multisectorial (ver Gráfico 6), son muy importantes, constituyen más del 50% de los recursos, con las excepciones, nuevamente, del Banco de la Nación Argentina, Banco Estado de Chile y el BAPRO de Argentina, donde los depósitos constituyen 17%, 4% y 1% del total de pasivos y patrimonio, respectivamente.
Gráfico 6
Bancos de desarrollo multisectoriales. Captaciones como porcentaje de pasivos y patrimonio

Los resultados anteriores nos muestran que los bancos de desarrollo orientados al sector agropecuario pueden volverse más autónomos a partir de la captación de recursos del público, siempre que las leyes lo permitan. Algunas instituciones han modificado estructuras de propiedad, gobierno, operación y diseño con la finalidad de que la porción de la propiedad en manos del sector público no condicione su competitividad. (Trivelli y Venero, 2007). Además, captar recursos del público implica que el público debe confiar en la solidez y buen manejo de la entidad y con ello se generan incentivos para que las entidades financieras de desarrollo mejoren sus esquemas de gobernanza, su eficiencia y alineen sus prácticas con objetivos de sostenibilidad operativa y financiera.
Desarrollo de productos de ahorro especiales para promover la inclusión financiera
Hay algunos ejemplos interesantes de desarrollo de programas y productos para favorecer el acceso y uso de cuentas de ahorros por parte de pobladores rurales. El caso peruano presenta varios de estos programas, tanto orientados a fortalecer entidades financieras a través de la diversificación y ampliación del fondeo a través de la captación del ahorro, como a través de programas orientados a desarrollar la demanda por productos de ahorro.

Los ahorros en las instituciones microfinancieras peruanas, como parte de su fondeo, han obtenido cada vez mayor importancia, siendo un factor clave para su éxito y solidez. Además logran con ello incrementar la inclusión financiera, pues los ahorros constituyen un colateral deseado para las entidades de microfinanzas, lo cual permite ampliar la oferta financiera tanto en ámbitos urbanos como rurales.
Las instituciones microfinancieras peruanas captaron, a diciembre de 2008, depósitos por 2 575 millones de dólares, colocaron 2 722 millones de dólares, y atendieron a más de 1,4 millones de clientes, pero sobre todo en Lima y en zonas urbanas (Trivelli y Venero, 2009).
Con respecto a la incursión estatal (peruana) en la provisión de servicios de ahorro, se puede observar que si bien en Banco de la Nación del Perú tiene amplia cobertura tanto a nivel urbano como rural, y comparte agencias con IMFs, en éstas el Banco de la Nación puede captar recursos mientras que las IMFs no pueden.
Hay dos experiencias de proyectos de Agrorural del Ministerio de Agricultura -Proyecto de Desarrollo Corredor Puno-Cusco y Programa de Desarrollo Sierra Sur-, que buscan incentivar el ahorro en las mujeres del ámbito rural en el sistema financiero formal con el objetivo de promover la inclusión financiera, y con ella mejorar el manejo de liquidez y capital además de promover la inversión en las ahorristas. Estos programas combinan los elementos de educación financiera, incentivos monetarios al uso de cuentas de ahorro en entidades formales (reguladas), y el soporte grupal a través de grupos de ahorro.
Los programas de ahorro y ahorro programado no son los únicos que se han desarrollado con fines de inclusión financiera. Chile, a través del Banco del Estado, otorga transferencias condicionadas para vivienda con mayores beneficios para quienes poseen cuentas de ahorro, ofrece cuentas de ahorro para niños y jóvenes (junto con seguros de vida) y cuentas RUT (Rol Único Tributario). Los bancos de desarrollo ecuatorianos, por su parte, tienen cuentas de ahorro dirigidas a las personas a quienes atienden –personas que buscan financiamiento para vivienda y microempresarios de zonas rurales, incentivando el ahorro en poblaciones de bajos recursos. Por oto lado, Banrural de Guatemala ofrece también un bono hipotecario, pero además de ello ofrece productos financieros a la medida de poblaciones rurales y dedicadas al agro, a la micro, pequeña y mediana empresa, los mismos que se complementan con su amplia cobertura de oficinas y cajeros con opciones de voz que permiten llegar a la población analfabeta en sus lenguas nativas; todo esto ha permitido incentivar el ahorro en ámbitos rurales y con ello la inclusión financiera. Experiencias como éstas, pueden ser replicables en otros bancos de desarrollo.
Educación financiera, otra posibilidad de participación para los bancos de desarrollo
Es necesario adjudicar un rol importante a los bancos de desarrollo en la promoción y ejecución de programas de educación financiera, como herramienta pertinente para lograr la inclusión financiera, pues los pobladores de más bajos recursos sí generan excedentes de sus actividades productivas, pero desconocen en gran medida el funcionamiento del sistema financiero. De esta manera, ideas erradas sobre las instituciones financieras formales, pueden estar creando racionamiento crediticio y siendo un desincentivo para que los clientes ahorren en ellas.
Si bien los bancos centrales y los entes reguladores de América Latina vienen desempeñando un rol importante en la promoción de la educación financiera, los bancos de desarrollo pueden contribuir a expandirla a poblaciones de ámbitos rurales y de más bajos ingresos, con metodologías que vayan más acorde con las características de sus actividades y costumbres.

Conclusiones
Los países latinoamericanos presentan, por lo general, regimenes que brindan gran flexibilidad para la apertura de cuentas de ahorro, así como fondos de garantías que respaldan los depósitos del público. Sin embargo, los sectores de más bajos ingresos no acceden a estos no por falta de capacidad de generación de ahorro, sino sobre todo debido al desconocimiento y la desconfianza hacia el sistema financiero, la baja cobertura de los servicios financieros entre dichos sectores – pues los productos ofrecidos no están diseñados para este tipo de poblaciones- y los altos costos de transacción que representan para las instituciones que los brindan.
En este contexto los bancos de desarrollo pueden constituirse en los agentes del cambio al proveer y promover (nuevos) servicios de ahorro entre los segmentos de población de menores ingresos –sobre todo de ámbitos rurales y dedicados a actividades agropecuarias –, logrando la inclusión financiera de nuevos actores, expandiendo su cobertura y generando su objetivo de desarrollo, a la vez que se fondean con recursos propios y logran así disminuir riesgos y ser instituciones con mayor grado de autonomía. Adicionalmente, una entidad financiera de desarrollo que se propone captar recursos del público, se auto impone exigencias de eficiencia, solidez y transparencia, claves para mejorar el desempeño general de la entidad y su sostenibilidad.
Ciudadanos y ciudadanas con una cuenta de ahorros están automáticamente insertos en cadenas de pago, en esquemas de transferencias que les permitan mejorar sus flujos de recursos. No se trata solo de ahorrar, sino de utilizar la plataforma financiera, a partir de actividades pasivas, para iniciar un proceso de inclusión, inicialmente financiera, pero con grandes posibilidades de generar canales para procesos mayores de inclusión social.
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